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En las primeras cuatro entradas del blog encontrarán los datos generales de nuestra mesa de trabajo y del coloquio en el que se desarrollará, una delimitación conceptual y preguntas detonadoras que nos ayudarán a dar inicio a nuestros trabajos. También encontrarán algunos datos que conectan con temas relevantes para la discusión.

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domingo, 8 de junio de 2014

Delimitación conceptual, para el debate

DELIMITACIÓN CONCEPTUAL

El vocablo “seguridad” es, como la mayoría de las palabras del lenguaje natural, ambiguo pues es susceptible de asumir significados diversos, según el contexto en el que se ubique: jurídico, social, financiero o administrativo, entre otros.[1] No obstante los matices y particularidades que éste puede tener según los espacios de aplicación, la seguridad refiere de forma básica a la ausencia, la libertad o exención de todo peligro, daño o riesgo.[2]

Previo a la década de los noventa, el concepto “seguridad” era utilizado de forma restrictiva en el ámbito internacional para referir la seguridad del territorio frente a agresiones externas, la protección de intereses nacionales en la política exterior y la amenaza del holocausto nuclear;[3] en tanto que en la esfera interna de los Estados era asociada con la obligación estatal de conservar el orden a través de la represión de conductas delictivas (seguridad pública) y con las acciones emprendidas para su salvaguardia frente a los daños o peligros que pudiesen generar las agresiones o movimientos subversivos internos (seguridad nacional). Este acercamiento que fue funcional en su momento y que ponía el acento en las estructuras estatales, debió replantearse ante los cambios operados en el nivel geopolítico mundial, el surgimiento de nuevas amenazas a la seguridad y el avance del derecho internacional de los derechos humanos.

Así las cosas, fue el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) el primer organismo internacional en hacer notar (a través de su informe sobre desarrollo humano de 1994)[4] la precariedad del concepto de “seguridad” con el que se venían realizando tareas tanto en el ámbito internacional como en el orden interno de los Estados, sobre todo a partir de los cambios operados en las últimas décadas, los cuales obligaban a pensar en la seguridad humana. En tal sentido, propuso entender que la “seguridad” tiene componentes económicos, políticos, sociales y ambientales, que son interdependientes entre sí y que deben ser estudiados y analizados en consecuencia. Asimismo, el organismo planteó y argumentó el por qué la seguridad humana supone una preocupación universal por la vida y la dignidad de los seres humanos.

Al acercamiento conceptual realizado por el PNUD en 1994, se han sumado otros cuyo denominador común es el acento en la protección de la persona y en el pleno ejercicio de los derechos humanos.[5] En este sentido, la Comisión de la Seguridad Humana de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala que ésta implica proteger a las personas expuestas a amenazas, robusteciendo su fortaleza y aspiraciones; conlleva crear sistemas que faciliten a las personas los elementos básicos de supervivencia, dignidad y medios de vida, garantizando la libertad frente a las privaciones, frente al miedo y la libertad para actuar en nombre propio.[6] Por su parte la Comisión sobre Intervención y Soberanía de los Estados sostiene que la seguridad humana abarca la seguridad de las personas, su seguridad física, su bienestar económico y social, el respeto a su dignidad y valía como seres humanos y la protección de sus derechos humanos y libertades fundamentales.[7] Por último, conforme a la Declaración sobre Seguridad en las Américas la concepción de seguridad en el hemisferio se fundamenta en la protección de la persona; mejorando la seguridad a través del pleno respeto de la dignidad, los derechos humanos y las libertades fundamentales, así como mediante la promoción del desarrollo económico y social, la inclusión social, la educación y la lucha contra la pobreza, las enfermedades y el hambre.[8]

Como puede observarse, desde el inicio del proceso de internacionalización y regionalización de los derechos humanos (1945, con la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas) y hasta comienzos de la década de los años noventa son dos los modelos claramente diferenciados de seguridad. De un lado, y en un primer momento, la seguridad tiene como eje central al Estado como detentador exclusivo del monopolio de la fuerza, misma que puede hacerse valer ante actores que cuestionan o disputan su monopolio, tanto internos como externos. De otro, y una vez avanzado el discurso de los derechos humanos en el mundo, la seguridad tiene como eje los derechos y libertades fundamentales de las personas, sin las que es prácticamente imposible la consecución de la seguridad.

El salto cualitativo del concepto de seguridad, mediante su ampliación y profundización a través del tiempo, permite comprender hoy día que la seguridad es un tema extraordinariamente complejo, multidimensional y que involucra la interdependencia de variables diversas que van desde condiciones educativas, de acceso al empleo o una vida productiva, la distribución del ingreso, la participación y la calidad democrática, la criminalidad, el acceso a la justicia, y los niveles de corrupción e impunidad en el nivel estatal, entre otras.

No obstante, las dos concepciones de seguridad se encuentran muchas de las veces entremezcladas en el discurso y en el accionar político e institucional actual.[9] De ahí que en la mesa “la seguridad en México y las alternativas ciudadanas” se pretenda partir de la concepción más moderna de la temática, la cual permite ver el tema de seguridad desde la complejidad que le acompaña.




[1] Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, 22ª ed., Ed. Espasa-Calpe, Madrid, 2001, p. 2040.
[2] Ídem.
[3] Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Informe sobre Desarrollo Humano 1994, Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1994, p. 26.
[4] Ibídem., pp. 26-28
[5] Fuentes, Claudia y Rojas Aravena, Francisco, Promover la seguridad humana: marcos éticos, normativos y educacionales en América Latina y el Caribe, UNESCO-Flacso, Francia, 2005, p. 19.
[6] Comisión de Seguridad Humana, La seguridad humana ahora, Nueva York, 2003.
[7] Comisión Internacional sobre Intervención y Soberanía de los Estados, La responsabilidad de proteger, 2001, p. 15.
[8] Organización de Estados Americanos, Declaración sobre Seguridad en las Américas, de 28 de octubre de 2003, punto 4, inciso e y f.
[9] Olvera Rivera, Alberto; Zavaleta Betancourt, Alfredo y Andrade Guevara, Víctor Manuel (Coord.), Diagnóstico de la violencia, la inseguridad y la justicia en Veracruz, Universidad Veracruzana-Secretaría Ejecutiva del Sistema y del Consejo Estatal de Seguridad Pública, Xalapa-Veracruz-México, 2012, p. 13.

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